Noticias
Comisión directiva
El Mozarteum
Temporadas anteriores
 
Noticias
06 / 02 / 14

: GERD ALBRETCH

Recordando a un Maestro con mayúscula

GERD ALBRECHT: recordando a un Maestro con mayúscula

El pasado domingo 2 de febrero, a los 78 años de edad, falleció Gerd Albrecht, el gran músico oriundo de Essen que engalanó desde el podio cinco temporadas del Mozarteum Argentino, al frente de cinco grandes orquestas. La carrera de quien fuera uno de los más notables directores de orquesta de las últimas seis décadas se había iniciado allá por 1957 cuando, a la edad de 22 años resultó ganador del Primer Premio de la Competencia Internacional de Besancon.

Gerd Albretch

Luego de desempeñarse como asistente de la Ópera de Stuttgart y Maestro de Capilla de la catedral de Mainz, Albrecht se convirtió, en 1963, en el Director General Musical más joven de Alemania, al asumir ese puesto en Lübeck.

De allí en más, desde 1966, su carrera prosiguió en primer lugar desde el corazón de su país, dirigiendo a la orquesta de Kassel, en Hessen, puesto desde el cual propició con innovadora visión lo que por entonces fuera un proyecto precursor: los Erklärkonzerte (conciertos “relatados”, o conciertos didácticos) para niños y adolescentes.

A la par de desempeñarse desde el año 1972 como Director Residente de la Deutsche Oper en Berlín, desde el año 1975, y por cinco años, se convirtió en el Director Principal de la Orquesta Tonhalle de Zürich, una de las más antiguas de Europa, junto a la cual realizó numerosas giras a través del globo. Sería precisamente junto a dicha agrupación que Albrecht se presentó por segunda vez en el Teatro Colón, para el Mozarteum Argentino en el año 1978, ofreciendo dos programas diferentes: el primero dedicado a Miroirs, del suizo Rudolf Kelterborn, el Concierto para piano y orquesta en La menor de Robert Schumann, con Verena Pfenninger como solista y la Primera Sinfonía de Johannes Brams; el segundo con la misma pianista interpretando el  Concierto en Sol Mayor K. 453 de Mozart y una memorable versión de la Séptima Sinfonía de Anton Bruckner.

Desde finales de la década de 1980 y hasta 1997 Gerd Albrecht se estableció en Hamburgo, donde asumió los cargos de Director General de la ópera de esa ciudad como así también de la Orquesta Filarmónica. Al mismo tiempo, desde 1993 y hasta 1996 lideró a la Filarmónica Checa, en Praga, desde el cargo de Director Invitado Principal. Su rumbo prosiguió hacia el norte, convirtiéndose en Director de la Orquesta Sinfónica de la Radio Danesa, en Copenhague y asumiendo la dirección de la Orquesta Nacional de la Juventud.

Pasados 22 años desde su última visita, en el año 2000 Albrecht retornó al escenario del Teatro Colón de Buenos Aires, convocado por el Mozarteum Argentino, para dirigir a la Filarmónica de Dresden en una velada dedicada a las Visiones del compositor contemporáneo Sigfried Matthus, el Primer Concierto para piano y orquesta de Beethoven, con Camillo Radicke como solista, y la Cuarta Sinfonía de Schumann, mientras que en una segunda presentación, fiel a su entusiasta pasión por la música del romanticismo e incansablemente comprometido con la creación musical contemporánea, volvió a ofrecer su versión de la obra de Matthus para luego dirigir a Katrin Scholz en el Concierto para violín y orquesta n°1 de Max Bruch y culminar con una contundente interpretación de la Séptima Sinfonía de Beethoven.

Su siguiente y última visita a nuestro país, convocado por el Mozarteum Argentino tuvo hacia fines de mayo del año 2002 cuando, nuevamente en el Teatro Colón y esta vez al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional Danesa, junto a Franck Peter Zimmermann como solista volvió a presentar esa dialéctica entre los siglos XIX y XX que promovió a lo largo de toda su vida musical, dirigiendo la Obertura de Tannhäuser junto  al Primer Concierto para violín de Prokofiev y la Segunda Sinfonía de Brahms, así como la novel creación del danés Poul Ruders “Fairytale”, junto al Concierto para violín n°1 de Beethoven y una memorable versión de la Segunda Sinfonía de Sibelius.

Allá lejos se hallaban los inicios de su sólida relación con el Mozarteum cuando, en el año 1973, llegó para dirigir en el Teatro Colón a la Orquesta y Coro Estable del primer coliseo argentino, junto a Tulio Boni.  Un caballero, un gran ser humano. Esa es la respuesta unánime que uno recibe cuando consulta a las diversas personas que, desde diversas áreas, tuvieron la oportunidad de conocerlo en sus visitas a nuestro país.

Merecedor de numerosos galardones, multipremiado por sus versiones discográficas mediante las cuales podremos seguir disfrutando de sus personalísimas interpretaciones. Sin embargo, más allá de todos los reconocimientos que recibiera en vida este hombre que naciera en el seno de una familia de músicos, quizá, la forma más noble de recordarlo, sea asumir y proseguir adelante con el gran camino que trazó respecto de la que fuera tal vez su máxima vocación: el dar a conocer la música de y a las nuevas generaciones.